El panorama de los juegos modernos se define cada vez más por los cruces: colaboraciones entre diferentes franquicias que van desde las creativamente sinérgicas hasta las descaradamente oportunistas. Desde Magic: The Gathering importando personajes de Final Fantasy y El Señor de los Anillos, hasta Fortnite convirtiéndose en un crisol digital de íconos de la cultura pop, la tendencia es innegable. Pero, ¿esta expansión enriquece los juegos o simplemente mercantiliza propiedades queridas?

El auge del crossover

Los crossovers de juegos no son nuevos. Los primeros ejemplos, como Battle Soccer en 1992 con Godzilla junto a mechs y superhéroes, sentaron las bases para futuras colaboraciones. Más tarde, Marvel vs. Capcom y Smash Bros. adoptaron el concepto, aunque con cierto grado de coherencia temática. Pero Fortnite cambió fundamentalmente el juego, convirtiendo los crossovers en un espectáculo constante que genera ingresos. Ahora, las franquicias son menos cautelosas y reconocen que los universos compartidos pueden atraer nuevas audiencias y monetizar las existentes.

Ya no se trata sólo de videojuegos. PGA Tour 2K25 ahora presenta personajes de Borderlands, Overwatch presenta máscaras de One-Punch Man y la armadura Halo aparece en Helldivers 2. La tendencia es generalizada, impulsada por el deseo de personalización, sinergia de marca y, fundamentalmente, ganancias.

El incentivo financiero

Los números hablan por sí solos. Hasbro informó que el set de Magic: The Gathering Final Fantasy generó 200 millones de dólares en ingresos en un solo día, superando el rendimiento incluso de los sets originales más exitosos del juego. Este éxito está impulsando una mayor expansión, con próximos crossovers planeados para Las Tortugas Ninja, El Hobbit, Star Trek y Marvel.

Los ejecutivos corporativos son conscientes de este potencial. Chris Cocks, director ejecutivo de Hasbro, habló abiertamente de los beneficios financieros y afirmó que estas colaboraciones “agradan a los jugadores y… generan ingresos”. La industria del juego está cada vez más estructurada en torno a maximizar estas oportunidades de promoción cruzada.

El proceso creativo

Detrás de escena, estos crossovers no se dan simplemente entre sí. Magic: The Gathering ha pasado décadas construyendo una estructura multiverso, haciendo de los crossovers una extensión natural de su tradición establecida. Overwatch abordó las colaboraciones con cautela, adoptando un modelo de “cosplay” donde los personajes mantienen su identidad central al tiempo que incorporan elementos de otras franquicias.

Los equipos creativos involucrados a menudo tienen intereses personales en estos proyectos. El director de arte de Overwatch, Dion Rogers, señala que los desarrolladores también son fanáticos de las propiedades con las que colaboran, lo que lleva a un trabajo de diseño más atractivo. Sin embargo, este entusiasmo no siempre se traduce en satisfacción de los fans.

La división de jugadores

La recepción de los crossovers suele estar polarizada. Los fanáticos de toda la vida pueden sentirse alienados cuando sus juegos favoritos priorizan las propiedades externas sobre el contenido original. Otros adoptan las opciones novedosas y de personalización que ofrecen estas colaboraciones.

Magic: The Gathering ha enfrentado críticas de algunos jugadores que creen que los sets de Universes Beyond diluyen la identidad central del juego. Sin embargo, la franquicia continúa viendo una mayor participación de los jugadores y un crecimiento de los ingresos.

En última instancia, el éxito de un crossover depende de su ejecución. El enfoque caótico y todo incluido de Fortnite funciona porque el juego ya ha adoptado una estética maximalista. Pero para franquicias más enfocadas, como Overwatch, mantener la consistencia tonal es crucial.

El futuro de las franquicias

Los crossovers de juegos llegaron para quedarse. Mientras sigan siendo financieramente viables y ofrezcan opciones de personalización significativas, seguirán dominando la industria. Sigue siendo una cuestión abierta si esta tendencia enriquece los juegos o erosiona la identidad de las franquicias individuales. La respuesta, al igual que los propios cruces, es compleja y a menudo contradictoria.

La conclusión clave: las líneas entre franquicias se están desdibujando y los jugadores encontrarán cada vez más a sus personajes favoritos en lugares inesperados. La industria apuesta a que esta tendencia continúe y, por ahora, los números dan la razón.