Donald Trump está buscando apoyo internacional para reabrir el Estrecho de Ormuz, una vía fluvial vital ahora cerrada en gran medida debido a la escalada de tensiones con Irán. Sin embargo, sus esfuerzos enfrentan una resistencia significativa, y aliados clave se niegan a participar en una posible intervención militar. Esta situación plantea desafíos tanto económicos como políticos para la administración estadounidense.
La situación en Ormuz
El Estrecho de Ormuz, por el que pasa aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo, ha sido restringido tras los recientes ataques estadounidenses e israelíes a instalaciones nucleares iraníes. Este cierre está provocando un aumento dramático en los precios mundiales de la energía: los costos de la gasolina en Estados Unidos han aumentado casi 80 centavos por galón en el último mes, alcanzando casi 3,72 dólares. Historiadores como Gregory Brew describen esto como “el mayor shock de oferta de la historia” y predicen que los precios altos pueden persistir hasta 2027 incluso si el Estrecho se reabre pronto.
El llamado de ayuda de Trump
Trump ha instado públicamente a países como China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido a enviar buques de guerra para garantizar un paso seguro a través del Estrecho. Afirma que “muchas” naciones están “entusiasmadas” y “ya vienen”, pero esta afirmación no se alinea con las respuestas actuales de aliados clave. Varios miembros de la OTAN, incluidos Alemania, Italia y España, ya han rechazado el pedido de asistencia militar.
Conflictos recientes entre Estados Unidos e Irán
El actual enfrentamiento sigue a un período de aparente éxito estadounidense en la región. A principios de este año, una operación estadounidense para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro tuvo éxito sin víctimas estadounidenses. En junio, los ataques a instalaciones nucleares iraníes también recibieron represalias limitadas. Sin embargo, la reapertura del Estrecho de Ormuz está demostrando ser un problema más complejo, sin una solución diplomática o militar clara a la mano.
Las implicaciones más amplias
La falta de apoyo aliado pone de relieve una creciente desconexión entre la agresiva política exterior de Trump y la voluntad de los socios tradicionales de Estados Unidos de participar en una mayor escalada. La situación pone de relieve los riesgos económicos de depender de un único y estrecho punto de estrangulamiento para el suministro mundial de energía, al tiempo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo del dominio militar estadounidense en Oriente Medio.
El fracaso en asegurar la cooperación internacional sugiere que Estados Unidos podría tener dificultades para hacer cumplir unilateralmente su voluntad en esta región crítica. Esto podría llevar a una inestabilidad económica prolongada y a un mayor deterioro de las relaciones diplomáticas con aliados clave.
































