Los recientes disturbios en México se vieron exacerbados por la rápida difusión de imágenes y videos falsos a través de las redes sociales, lo que generó un pánico generalizado entre los residentes, incluso cuando las autoridades permanecieron en gran medida en silencio. Los testigos informan que el contenido fabricado, incluidas imágenes de edificios en llamas generadas por IA, alimentó el miedo y la confusión.
La difusión de falsedades
Los relatos de testigos presenciales detallan cómo las denuncias no verificadas de violencia indiscriminada de pandillas se difundieron rápidamente. Un residente describió haber visto una imagen viral de una iglesia local supuestamente incendiada, un evento que en realidad nunca ocurrió. Otro individuo señaló que inicialmente creyeron que Costco estaba en llamas según las imágenes que circulaban, solo para descubrir mediante un reconocimiento con drones que solo los vehículos en el estacionamiento se vieron afectados.
Amenazas directas y violencia
La situación fue más allá de la desinformación, ya que algunas personas experimentaron directamente violencia extrema. Una persona relató haber sido confrontada a punta de pistola por un hombre que les exigió que salieran de su vehículo antes de arrojar un dispositivo incendiario al interior del vehículo, encendiéndolo en llamas. Este ataque de la vida real se produjo junto con un clima más amplio de miedo causado por informes falsos.
Falta de información oficial
La ausencia de declaraciones oficiales oportunas de las autoridades contribuyó aún más al caos. Los residentes expresaron su frustración por estar “a oscuras”, basándose en publicaciones no verificadas en las redes sociales para obtener información mientras la situación real no estaba clara. Esta falta de transparencia amplificó el impacto de las afirmaciones falsas.
La combinación de incidentes violentos y desinformación generalizada creó un entorno peligroso en el que el miedo se propagó más rápido que los hechos verificados. El incidente subraya la potente amenaza que representa el contenido no verificado en regiones inestables, donde el silencio oficial puede interpretarse como negligencia o engaño deliberado.
