Hollywood está chocando con el gigante tecnológico chino ByteDance por su nueva herramienta de generación de videos con inteligencia artificial, Seedance 2.0, que permite a los usuarios crear deepfakes realistas utilizando imágenes de celebridades con un mínimo esfuerzo. Un clip viral que muestra a Brad Pitt y Tom Cruise peleando por teorías de conspiración en torno al caso de Jeffrey Epstein encendió la controversia, ya que la facilidad para generar dicho contenido genera grandes preocupaciones sobre la propiedad intelectual, el consentimiento y la seguridad laboral de los actores.

El auge de los deepfakes realistas

Seedance 2.0 requiere sólo dos líneas de texto para generar vídeos con personas reales. Esta accesibilidad ha llevado a la rápida difusión de contenido generado por IA, incluido un clip de Pitt y Cruise participando en un altercado inventado. A pesar de algunas imperfecciones visuales, como el efecto de “valle inquietante” en los primeros planos, muchos espectadores luchan por distinguir entre videos reales y generados por IA, según una encuesta reciente de CNET que muestra que el 94% encuentra fallas de IA, pero solo el 44% se siente seguro para identificarlas.

Preocupaciones legales y éticas

La Motion Picture Association (MPA) y SAG-AFTRA (el sindicato de actores) han condenado Seedance 2.0 de ByteDance y exigen el cese inmediato de la actividad infractora. SAG-AFTRA citó específicamente el uso no autorizado de rostros, imágenes y voces de los actores como una amenaza directa a sus medios de vida. El uso no autorizado de imágenes de celebridades plantea serias dudas sobre el consentimiento, ya que ningún actor ha aceptado estas representaciones de IA.

Derechos de autor y cumplimiento

La cuestión se extiende más allá de los actores individuales. Disney emitió una orden de cese y desistimiento a ByteDance sobre videos generados por inteligencia artificial que presentan personajes de Star Wars y Marvel, alegando infracción de derechos de autor. Si bien ByteDance afirma respetar los derechos de propiedad intelectual y ha implementado salvaguardas para evitar la carga de imágenes de personas reales, la efectividad de estas medidas sigue siendo incierta. La compañía admite que la política no detendrá la creación de deepfakes que involucren a personajes ficticios como Spider-Man o Mickey Mouse.

Las implicaciones más amplias

El incidente pone de relieve un desafío creciente para la industria del entretenimiento. El rápido avance de la tecnología de generación de vídeos mediante IA hace que sea cada vez más difícil proteger la propiedad intelectual y mantener el control sobre las imágenes de celebridades. A medida que el contenido generado por IA se vuelva más sofisticado, la línea entre la realidad y la invención seguirá difuminándose, lo que podría socavar la confianza en los medios visuales.

Este último incidente de IA profunda es una señal clara de que la industria del entretenimiento debe adaptarse para proteger sus derechos y garantizar una implementación ética de la IA. La batalla por los deepfakes está lejos de terminar y es probable que el panorama legal y tecnológico evolucione rápidamente en los próximos meses.